Wayne Rooney y el próximo capricho del último gran futbolista inglés

Cualquier aficionado al fútbol citaría a Wayne Rooney en las listas de los mejores jugadores ingleses de las últimas décadas. Después de 14 temporadas en las filas del Manchester United y una campaña más en el conjunto en el que se crió, el Everton de Liverpool, Rooney decidió probar suerte en la MLS norteamericana, concretamente en las filas del DC United. Dos temporadas al otro lado del charco le bastaron para regresar a su Inglaterra natal y dar sus últimos pasos en el Derby County, equipo histórico inglés que actualmente milita en la Championship, en el que también actúa como técnico asistente.

Su regreso a las islas ha sido para quedarse a vivir para siempre en ellas. Por ese motivo, adquirió una inmensa propiedad en la comarca de Chesire por más de 4,5 millones de euros, que ya ha cuadruplicado su valor por todo lo que en ella ha instalado. A saber: un tremendo entramado de seguridad, con túnel y búnker incluidos, un campo de fútbol y hasta varios lagos para practicar la pesca.

Pero aunque el fútbol haya sido el deporte que haya dado de comer, y muy bien, por cierto, a Rooney durante su carrera, otro ha sido su verdadera pasión: el golf. Diversos medios ingleses apuntan en los últimos días que el delantero inglés tiene como próximo objetivo construir un club de golf completo en su propia finca.

Tendrá un recorrido de 18 hoyos, con la extensión que eso supone, además de un campo de pitch and putt y hasta un terreno de prácticas. El periódico The Sun cita a un amigo de la familia que asegura que “Wayne es un fanático del golf y su hijo mayor disfruta de este deporte. Con toda la tierra disponible en su nuevo hogar, los jardineros y diseñadores tendrán barra libre. Quiere instalar varios campos de competición con bunkers, obstáculos de agua, carritos… el lote completo”.

La familia Rooney, el jugador, su esposa Coleen y sus cuatro hijos, tenía la intención de mudarse en estos meses a su nueva, gigantesca y exclusiva pero, como ha ocurrido con tantos planes en todo el mundo, el maldito coronavirus lo ha detenido todo. Tendrán que esperar un poco más para cerrar la mudanza; en el entretiempo toda la familia seguirá gozando de las excelencias de vivir en la mansión en la que actualmente residen, un auténtico casoplón que tiene un valor cercano a los 6 millones de euros.

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