Victoria épica de España, que jugará la final del Mundial tras dos prórrogas

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La selección española de baloncesto se ha clasificado, por segunda vez en su historia, para disputar la final de un Mundial. Si hace seis años, en Japón, fue emocionantísimo el duelo de semifinales ante Argentina, en esta ocasión el guionista de los encuentros de España se ha superado.

El equipo nacional se ha impuesto a Australia (95-88) después de dos prórrogas. Un ejercicio de heroísmo que demuestra el increíble carácter de un equipo, de dos generaciones ya, que empezó a hacernos felices en el Mundial junior de Lisboa de 1999.

Australia, equipo al que España dejó sin medalla de bronce en los Juegos de Río, fue un rival peligrosísimo. De hecho, dominó la mayor parte del encuentro con una ventaja que llegó a ser de 12 puntos, siempre comandado por un brillantísimo Paty Mills, que se fue por encima de los 30 puntos de anotación.

El tercer cuarto fue el punto de inflexión del encuentro. El equipo oceánico se hizo con la máxima ventaja en el partido y España comenzó, tímidamente, a reaccionar. El rebote era un inmenso problema para el equipo de Scariolo y la selección tampoco estaba demasiado acertada en defensa.

Pero en ese momento Australia dejó con vida a España. Y lo pagó caro. Despertó Marc y lo hizo de manera antológica, Ricky mantuvo su grandísimo nivel y el partido, en sus primeros 40 minutos, concluyó con empate a 71 después de que un lanzamiento de Rubio desde su propio campo se saliera del aro.

La segunda prórroga fue tremendamente igualado y en el minuto 45 el marcador registró un resultado de 80-80. No fue hasta la segunda prórroga cuando España cerró definitivamente el rebote en defensa y continuó acertando en el aro australiano.

Al final, con un Marc estelar y una actuación coral fantástica, España certificó su clasificación para la segunda final de su historia. El domingo esperan Francia o Argentina.

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