SB70: Buyo decanta un derbi echando mano del otro fútbol

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elmundo.es

El otro fútbol, el de los pillos, pícaros y los listos, también decantan partidos. Eso fue lo que pasó el 3 de diciembre de 1988. Derbi madrileño. Empate a uno en el Bernabéu. Julio Llorente y Manolo habían anotado antes del primer cuarto de hora.

Ya en el segundo tiempo, partido abierto. El Atlético daba más sensación de peligro. Futre, Manolo y Baltazar trajeron en jaque a la zaga blanca. Con espacios y apostando por la contra sembraban el pánico en la retaguardia y en la grada. Hubo cierta psicosis por vivir una nueva goleada colchonera. Un año antes se produjo el 0-4 unos días después de la gesta merengue en Oporto.

El Real Madrid no funcionaba. Mientras, echaba de menos las bajas de Sanchís y Hugo Sánchez. Por su parte, Butragueño no inquietaba al marco de Abel. La incertidumbre creció en el segundo tiempo. Buyo salvó dos manos a mano ante Baltazar y Manolo. El Atlético apretaba. Daba más sensación de peligro.Y más con la expulsión de Tendillo.

Dos minutos después, Buyo niveló las fuerzas. No fue con una parada. Echó mano del otro fútbol. El de los pillos. El de los listos. El de los pícaros. Como lo intentó Futre unos minutos antes en una mano a mano ante Buyo. El gallego desvió la pelota y el portugués simuló un penalti. Unos instantes después, ambos volvieron a verse las caras. Ahí se inició un pique que duró muchos años.

Buyo y su otro fútbol desquicia a los atléticos

El de Betanzos salió a por todas para frenar a Futre que se fue como un rayo al área blanca. El meta logró hacerse con el balón. Lo tocó ligeramente y con mucha vista buscó el contacto con el portugués. A continuación, salto acrobático de los dos. Ambos cayeron al suelo. Y de manera sincronizada fueron haciendo la croqueta. Vamos, dando vueltas sobre el césped. Buyo se acercaba a Futre y el luso se apartaba…

Entonces, llegaron Michel, Manolo y un enrabietado Orejuela. Este último increpó a Buyo y el meta simuló que le había pisado. Por su parte, el colegiado Martín Navarrete, que vio la acción de lejos, picó con el otro fútbol de Buyo. Y expulsó a Orejuela. Normalmente son los delanteros los que fingen caídas dentro del área. Esta vez fue un portero.

Las fuerzas se nivelaron. Buyo había resultado decisivo. Como minutos después al placar a Manolo. Desquició al Atlético con esa acción. El partido estaba abocado a las tablas. Pero en el último minuto apareció Martín Vázquez. Se pasó el balón de la derecha a la izquierda. Y desde el borde del área se sacó un tiro ajustado que batió a Abel. 2-1. El derbi para el Madrid.

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