Fue lo que tenía que ser y no está siendo

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El Madrid tenía que ganar, y hasta con cierta comodidad, la mayoría de los partidos de esta Liga, sobre todo en el Bernabéu. No tanto como ante el Deportivo, pero sí con un cierto margen. Cristiano tendría que marcar en casi todos los partidos, como ante el Deportivo. Incluso a veces haciendo dobletes, como ha hecho siempre, como hizo ante los gallegos. Y no contabilizar más partidos de vacío que anotando. Si esto, y otras cosas, hubiera pasado en los 18 partidos anteriores, otro gallo le cantaría al Madrid. Ante el Deportivo el partido fue lo que tenía que ser en una Liga no está siendo lo que tenía que ser.

Pero salvo excepciones, esto no esta pasando. Tanto que en el minuto 23 del partido volvía a mascarse otra tarde trágica. El Madrid había empezado con buenas intenciones. Zidane daba una oportunidad a Borja escoltado por Bale y Cristiano, reservando a Benzema de una posible pitada. El equipo arrancó con las máquinas a todo trapo. Ya en el minuto 4 Cristiano conectó un remate alto tras una buena jugada de Bale. Luego Rubén contestó con solvencia a un remate del de Parla. Habían pasado seis minutos.

A partir de entonces el Deportivo se defendió algo mejor . Y a la primera que llegó a las inmediaciones de Navas le hicieron un gol. La jugada nació en un saque de banda en la que Carvajal estuvo blandito -por mucho que Andone le empujara-. La cuestión es que la prolongación del deportivista a Lucas Pérez dinamitó la defensa. El pase de la muerte lo enjauló Adrián. Otra vez en casa y por debajo en el marcador. Al menos había más de una hora para rectificar. Y bien que se hizo.

Nacho, alma de Sergio Ramos

El primero que lo hizo fue Marcelo con un buen zurdazo de volea que se le fue más cruzado de lo necesario. Luego Rubén y Schar evitaron un gol de Cristiano. En la siguiente acción Casemiro remató fuera el córner. A la media hora llegó la cuarta ocasión en cuatro minutos cuando Marcelo -el mejor del partido pese a no marcar- remató y entre las piernas de Rubén y el palo no cristalizó el gol.

Al final tuvo que ser Nacho, empieza a ser un arma ofensiva más en la plantilla, el que culminó una acción colectiva en la que hizo una pared larga con Marcelo, pisó el área y raso mandó el esférico fuera del alcance de Rubén. Al descanso Bale adelantó al Madrid tras marcar su típico gol en el que desde la derecha, esta vez dentro del área, buscó el palo contrario del portero con una buena rosca.

En la reanudación Cristiano y Borja Mayoral empezaron a coleccionar acciones en las que llegaron tarde o se mostraron lentos a buenas acciones de Kroos o Marcelo. El gol de la tranquilidad pudo llegar en un cabezazo de Casemiro, pero Rubén se lució, algo que no pudo hacer con Bale, que sí que mandó de un potente testarazo el balón a la red. Con dos goles de diferencia Zidane sí que dio media hora de juego a su compatriota. Bezema no tuvo ninguna acción de relieve en los treinta minutos que jugó. Siendo el delantero centro y marcando el equipo cuatro goles, es poco menos que preocupante.

Cristiano terminó con dos

En cambio Cristiano sí resurgió en ese periodo. Para empezar prolongó con un taconazo la jugada que acabó con el cuarto gol obra de Modric de tiro raso y ajustado desde la frontal del área. El Deportivo no aprovechó dos fallos defensivos blancos para reengancharse al encuentro. En los minutos finales, y tras un fallo clamoroso en el que el luso remató con todas sus ganas desde cerca… pero el balón se le fue fuera, Cristiano vio puerta al conectar de volea un servicio al segundo palo de Casemiro en una internada del brasileño por el carril del ocho.

Es consciente de que es tanto su déficit goleador que ni celebró la diana. Un par de minutos después le anularon un gol. Aquí sí se le vio enojado. Poco después, de cabeza hizo su segundo tanto, que tampoco pudo celebrar al sufrir una brecha en un pómulo. Cerró la fiesta quien la empezó: Nacho, tras una media vuelta digna de un delantero.

Fue una jornada de tregua en el Bernabéu, salvada con una buena nota ante un triste rival. Un recordatorio de la Liga que hemos dejado escapar no se sabe cuándo ni porqué. Este resultado nos mantiene en la cuarta plaza y nos acerca a Atlético y Valencia. Y sobre todo, que puede cargar al equipo de moral para lo que llega en siete días y después: Mestalla, semis de Copa y la Champions.

 

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