Cristiano afina las garras y nos hace soñar

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Cristiano se empieza a entonar y nos hace soñar
@Lucasvazquez91

Valga ante todo que el partido se puso de cara en el primer minuto cuando Lucas Vázquez marcó un precioso gol de cabeza en una jugada de Cristiano como extremo zurdo. También es meridiano que la Real ayudó bastante. Es un equipo muuuy blandito en defensa. Pero el Madrid no puede encarar, con lo que ha llovido en los últimos meses, de mejor manera la crucial cita del miércoles. Y si Cristiano se empieza a entonar y afina las garras… la cita de la Champions puede ser un duelo de artillería pesada, casi nuclear.

Lo bueno es que se ha vuelto a encontrar con facilidad la senda del gol. En los últimos dos partidos de Liga en casa hemos marcado doce tras los siete al Deportivo. Lo malo es que nos hacen goles con una facilidad pasmosa. No vale de coartada que los tantos realistas llegaran en la segunda parte, unos minutos de la basura tras el cuatro a cero con el que se llegó al descanso.

Zidane apostó para la ocasión por un 4-4-2 dejando a Casemiro y a Bale en el banquillo. También allí vio el partido Nacho. Como bien es sabido Carvajal no podrá estar dentro de cuatro días. El papel del brasileño se lo repartieron Modric y principalmente Kroos. Las bandas fueron para Lucas Vázquezy Asensio, aunque el mallorquín se movió por todo el campo.

Presión alta y muchas ocasiones

En la primera acción del partido Cristiano pisó el área realista, caracoleó, levantó la cabeza y vio a Lucas. El gallego dio un paso atrás, giró el cuello y alojó el balón en las redes de Rulli. Golazo. El Madrid no difirió mucho de otros días. Suele jugar una buena primera parte en la que goza de varias oportunidades, normalmente sin el acierto de este día. Ante la Real, tras el gol, llegaron una de Benzema tras jugada de Marcelo y que se encontró con el poste, un cabezazo picado y flojo de Asensio y un penalti de De la Bella a Cristiano que Hernández Hernández no concedió.

La primera parte se jugó entera en campo realista. El Madrid presionó muy arriba y robó mucho. Tanto que los donostiarras no inquietaron nunca en estos 45 minutos a Navas. La tranquilidad llegó otra vez por la banda izquierda, bastante más efectiva que la derecha, con una conexión entre Asensio -con un reverso sobre sí mismo que eliminó a dos rivales- y Marcelo. El brasileño mandó raso al punto de penalti y Cristiano huérfano de contrarios fusiló a Rulli.

Era el minuto 27 y poco después pudo llegar el tercero en una buena internada de Cristiano a pase de Modric. El luso, en lugar de hacerle una vaselina a Rulli, forzó el regate y perdió la opción. Luego encontró a Benzema, pero la zaga donostiarra frustró la ocasión. En la siguiente, Sergio Ramos, de cabeza, asistió a Cristiano. Su remate a bocajarro probó la madera y el rechace se le enredó entre las piernas.

Kroos y Cristiano, en estado puro

El Madrid llegaba con facilidad tanto al área como a las inmediaciones. Y allí, cuando Kroos se asoma, es sinónimo de gol. Volvió a patear con su eficacia característica, aunque esta vez buscó la escuadra y no la base del poste. Era el minuto 34 y tres después, Modric botó desde la esquina derecha un córner y Cristiano se elevó majestuosamente para poner el 4-0. La manita pudo llegar en una internada de Marcelo, que asistió a Asensio, pero al balear el balón se le quedó atrás.

Al descanso el partido estaba finiquitado. Ni por esas Zidane cambió su reloj de cambios. Mantuvo a los mismos hasta el minuto 62. Cuando sonó la señal metió a Kovacic por Modric y a Isco por un tocado Lucas Vázquez. Más tarde alistó a Bale por Asensio. Antes, Juanmi remató al palo la primera acción de peligro txuri-urdin a los siete minutos de la segunda parte. Por entonces ya estaba claro que los blancos habían bajado el pistón y los realistas empezaron a jugar con decencia.

La Real encontró su gol cuando el joven Bautista encontró un filón en Carvajal. El lateral, que cerraba la zaga en la media luna, abandonó su marca en busca de Xabi Prieto. Se quedó en tierra de nadie. Tampoco Navas estuvo muy afortunado otorgando un hueco en el palo corto que Bautista agradeció. Rulli devolvió el favor minutos después al no atajar un tiro centrado de Bale y Cristiano siguió con atención la jugada y penalizó el error donostiarra.

Zidane tiene un dilema

Como el Madrid ya hacía tiempo pensaba en el PSG, Illarramendi aprovechó la falta de intensidad de nuestra zaga y en semifallo volvió a batir a Navas, que por cierto no hizo ni una parada. Dos tiros a puerta, dos goles. No es una crítica, es un hecho. También es un hecho que en los minutos finales pudieron llegar otro par de goles. Pero a Cristiano se le fue por poco un remate de cabeza en una falta botada por Kroos y Benzema mandó a las nubes un balón rematado en la frontal del área… pequeña.

Buen resultado, partido notable -más el primer tiempo-, mala defensa y sobre todo un gran dilema para Zidane. El equipo funciona bien con Lucas y Asensio, incisivos a la par que trabajadores, pero Casemiro es innegociable. Benzema sigue anulado pero como le mantendrá deberá sacrificar a Bale o a los extremos. Y el miércoles, el PSG. Casi nada.

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