Michael Jordan y Nike… algo más que una historia de amor

0

En ocasiones cuando se hace una retrospectiva de los acontecimientos que han sucedido, se puede observar lo paradójico y contradictorio que puede resultar algo en función de lo que ha terminado siendo. Este es, sin lugar a duda, el caso de la relación profesional, comercial e incluso sentimental de Michael Jordan y Nike.

La evolución de la historia de ambos, parte de la indiferencia y llega al compromiso, al estilo de las historias de amor más duraderas. La historia de la relación entre el mejor jugador de todos los tiempos y la principal marca deportiva del planeta comenzó cuando todavía Jordan no había aterrizado en la NBA.

Desde que hay constancia clara de las preferencias de Michael Jordan por el calzado deportivo, siempre utilizó la marca de moda en la época, Converse. Hay que recordar, de hecho, que en su etapa en la NCAA con los Tar Heels siempre utilizó Converse, ya que existía un acuerdo de patrocinio entre Dean Smith, entrenador del equipo de North Carolina y la propia marca.

En aquel momento la marca de la estrella y la flecha había superado el histórico modelo de las Converse Chuck Taylor para dominar la NBA con las históricas Converse Weapon, que utilizaban grandes estrellas de la liga como Magic Johnson, Larry Bird o Isiah Thomas. Curiosamente, Converse ha pasado de ser la marca dominante del baloncesto, a ser una firma propiedad de Nike.

Adidas nunca le hizo caso

Las marcas querían patrocinar a una estrella emergente del nivel de Michael Jordan, pero la que él quería simplemente se mostraba indiferente. Esa marca era Adidas y el motivo de la insistencia del futuro jugador de los Chicago Bulls en la firma de origen alemán, era el escaso grosor de su suela. Según mantenía el propio Michael, esa suela más fina favorecía su estilo de juego rápido y atlético.

Jordan con Adidas en los Trials de 1984 del Team USA.

En los Trials de 1984, previos a los Juegos Olímpicos de 1984, Jordan utilizó Adidas, pero fue tan solo un impasse hasta volver a llevar Converse en la cita Olímpica. En ese periodo de tiempo, Nike se lanzó con todo lo que tenían a fichar a un jugador con un potencial tan grande como Michael Jordan. Buscaban un icono en el baloncesto y la historia demuestra que acertaron de pleno en la elección.

Las hábiles gestiones del agente de Jordan, David Falk, que incluso llegó a apadrinar el término Air Jordan, y la intermediación de Deloris, la madre de Michael, llevaron a que el 23 más famoso de la historia, acudiera a una reunión en Oregon para conocer el proyecto de Nike y, finalmente, a convertirse en el primer jugador de la historia del baloncesto en tener toda una línea de ropa deportiva a su nombre de la mano de Nike.

Michael y Deloris Jordan.

Hasta ese momento Michael Jordan nunca había llevado oficialmente unas Nike en una cancha de baloncesto. Hasta aquí la historia de indiferencia que terminó en un idilio de amor, que llegó a producir a Nike 130 millones de dólares por tan solo los 500.000 dólares del contrato de Jordan. Una de las mayores gangas de patrocinio de todos los tiempos.

A partir de ese año Nike vio en Jordan a la gallina de los huevos de oro y Michael (y David Falk) vio en Nike a una empresa con gran potencial que había apostado por él ciegamente. Sus caminos ya no se separarían, salvo para que Jordan como marca creciera dentro de la familia Nike con el Jumpman y la Jordan Brand, pero todavía el destino tenía una última situación histórica que probaría el compromiso de His Airness y la firma del Estado de Oregon.

Un negocio redondo para la marca: 130 millones de dólares por solo 500.000 de inversión

Esa situación histórica se vivió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 con la presentación al mundo del todopoderoso y único Dream Team. De hecho, esa situación ha sido tan recordada, que incluso ha sido parte del famoso documental The Last Dance.

Reebok patrocinó al Team USA de todos los deportes en Barcelona 1992 y, como no, el Dream Team era parte de ese patrocinio. En aquel momento Reebok era un firme competidor comercial en la NBA de Nike, ya que el modelo Pump (el de la pelotita en la lengüeta que se hinchaba) estaba triunfando en el mundo entero gracias a su nueva tecnología. Además, la firma de origen inglés tenía en sus filas a un joven y prometedor novato llamado Shaquille O’Neal.

Shaq con Reebok.

La marca Reebok la llevaban todos los miembros de todas las disciplinas del combinado estadounidense en el chándal, y por ese patrocinio del Team USA, se había desembolsado una gran cantidad de dinero. La ropa de juego y de entrenamiento del Dream Team lo había diseñado y preparado la firma norteamericana Champion al margen del chándal de Reebok.

El problema llegó en que en el acuerdo de patrocinio se incluía que, en la ceremonia de recogida de medallas, se debía llevar la equipación de Reebok y esa histórica foto con la presea olímpica, en particular de un equipo como el Dream Team, haría que Michael Jordan, icono de Nike, fuera recordado para siempre con el logo de Reebok.

La mayoría de los componentes del Dream Team, patrocinados por otras firmas deportivas, optaron por abrirse las solapas del chándal hasta tapar el logo, pero Michael Jordan fue más allá para que esa histórica imagen nunca tuviera lugar como deseaba Reebok. Directamente tapó el logo de Reebok del lado derecho del uniforme con la bandera de las barras y estrellas.

Nadie osó nunca a poner en duda la pícara acción de Jordan, ya que no hay nada en el mundo que dé mayor orgullo a un estadounidense que su bandera. Aquella acción patriótica también fue la forma de hacer patria con quien ponía a Michael Jordan muchos millones de dólares sobre la mesa y por recompensar a quien siempre creyó en él.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here