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El Rey de Europa o el rey de las ayuditas

El Real Madrid se vuelve a cruzar en el camino de la Liga de Campeones del Atleti. Desde que llegó el Cholo al banquillo colchonero, el cuadro madridista ha aparecido siempre en la trayectoria rojiblanca en la Champions. Y la experiencia no ha sido positiva, aunque nunca con muestras de inferioridad colchonera y siempre con ciertas dudas. Dudas que se extienden a toda la historia del cuadro madridista. Los números así lo indican, es el Rey de Europa. Pero quizá con demasiados privilegios, con demasiadas ayudas.

11 son las Copas de Europa que acumula el Real Madrid en sus vitrinas. Fundado en 1902, un año antes que el Atleti, el club blanco acumula un amplio historial. Tanto en competición doméstica como en la internacional. Enemigo íntimo del cuadro colchonero, y vinculado al régimen dictatorial que tuvo a España casi cuatro décadas con la mordaza puesta, el Madrid fue acumulando títulos. Nos centramos en los de la competición que nos ocupa, la ahora denominada Champions. Muchos de ellos en la etapa del ‘blanco y negro’, cuando el NO-DO ejercía de catalizador de pensamientos. El Rey de Europa empezaba a escribir su leyenda.

 

Hasta los años 50 era un club más

Hasta los años 50, el Real Madrid era otro club más. Incluso era el tercero por la cola respecto a número de Ligas cosechadas. Sin embargo, hubo varias actuaciones que cambiaron la historia. La dictadura quería abrirse a la Europa que tenía vetada ideológicamente a través del deporte. Y ahí, pera bien y para mal, aparece el Real Madrid. Primero, se construye con dinero de la administración el Santiago Bernabéu. Y segundo, se nacionalizan de manera ‘express’ a jugadores determinantes. Entre ellos, Alfredo Di Stéfano. Emblema madridista que fichó por el Barcelona y tras varios dimes y diretes -turbios ellos- acabó en el equipo madrileño. El Rey de Europa manejaba los hilos.

Santiago Bernabéu fue más listo que nadie y el presidente madridista se instala en la vicepresidencia del primer comité organizador de la Copa de Europa. En la primera edición (1955-56), de los 16 equipos participantes sólo 7 son campeones. El resto, elegidos a dedo. Se echa en falta, entre otros, al campeón inglés, que rechaza estos tejemanejes. El Madrid tiene el privilegio de elegir su primer rival y escoge al Servette suizo. Lo hace para que Bernabéu aproveche el viaje para saludar a la familia real española… Los blancos se hacen con la primera de las cinco Copas consecutivas. Pero hay mucha más miga.

 

El Rey de Europa compra sede de desempates

En la 56-57, el Madrid convence al Rapid de Viena para jugar el partido de desempate (no se aplicaba el valor doble de los goles fuera de casa) en el Bernabéu. Gracias a la diplomacia de Raimundo Saporta… y un buen porcentaje de la recaudación. El cuadro madridista se plantó en la final ante la Fiorentina. Ganó por 2-0 y el primer gol llegó por un penalti injusto. La falta fue fuera del área.

Respecto a la 59-60, dos apuntes. Tras perder 3-2 en Niza, el Madrid levantó la eliminatoria de cuartos por un claro 4-0. Pero antes del descanso, una jugada clave. Penalti para el Madrid. Lo falla Puskas pero la primera parte se alarga hasta que el Madrid hace el 3-0 cinco minutos después. ¿Les suena? Así lo explicó el colegiado. “Al pitar el penalti paré el cronómetro y se me olvidó ponerlo en marcha”. El segundo, en la final. Clara victoria ante el Eintracht por 7-3. Pero hubo un penalti inexistente a favor del cuadro blanco. El que significó el 4-1. Incluso Puskas se disculpa ente los rivales tras anotar. En este enlace está el resumen del vídeo. Para ver rápido la jugada vayan hasta el minuto y 54 segundos, aproximadamente. Vale la pena… y ¡menuda pena máxima! Made in Real Madrid.

 

Y en color, más de lo mismo del Rey de Europa

Y del blanco y negro al color. Lo primero, el gol que da la séptima Copa de Europa lo marca Mijatovic en fuera de juego. No hay duda alguna. El Madrid derrotó a la Juventus gracias a una jugada ilegal… ¿les suena? Segundo, la final de Lisboa contra el Atleti en 2014. El famoso gol del minuto 93 de Sergio Ramos llega tras una clara falta de Bale sobre Juanfran. Le mete el codo en la boca en el salto. El colegido no lo vio.

Y lo tercero, la final de Milán contra el Atleti de la pasada edición. El gol que abre el marcador lo anota Sergio Ramos también fuera de juego. Además, se obvia un claro penalti del central sevillano tras acción de Giezmann y se le perdona también una tarjeta roja cuando Carrasco se escapaba hacia la portería blanca. En fin, el del Rey de Europa y el Rey de las ayudas.

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