Inicio Club Cantera Caparrós pudo ser técnico del Atlético en 2011

Caparrós pudo ser técnico del Atlético en 2011

Joaquín Caparrós no fue finalmente el elegido como seleccionador. El utrerano parecía el mejor colocado para dirigir a La Roja. Algo similar le pasó en 2011 cuando estuvo a punto de ser entrenador del Atlético. Su nombre ganó enteros para suceder a Quique Sánchez Flores. Caparrós, tras cuatro años dirigiendo al Athletic, decidió no continuar en El Botxo. El técnico tenía un preacuerdo para prorrogar su contrato por una temporada más con Fernando García Macua, presidente bilbaíno, pero creyó oportuno no aceptarlo al celebrarse elecciones presidenciales en el Athletic. Caparrós pensó que no era ético firmarlo sin tener Macua garantizada su continuidad en el cargo. Por tanto, el técnico estaba en el mercado para el siguiente curso. Y el Atlético lo tuvo en cuenta.

Enrique Cerezo fue su máximo valedor, pues el presidente de la entidad, valoraba su experiencia en los banquillos, su metodología de trabajo y su forma de ver el fútbol. También el hecho de que apostase por la cantera era otro punto que le hacía ganar enteros, pero no resultaron convincentes todos los pros que llevaba su candidatura en la balanza para ser elegido como futuro inquilino del banquillo del Manzanares.
La última palabra para la elección del técnico la debía dar Miguel Ángel Gil Marín. La tan controvertida bicefalia instalada en la ribera del Manzanares se tradujo en que presidente y consejero delegado tuviese cada uno su favorito para el banquillo. Cada uno negoció de forma paralela y surgieron las típicas discrepancias.

Gil Marín tuvo sus candidatos. El primero, Rafa Benítez, pero el consejero delegado hizo aguas en su intento. El técnico madrileño no tuvo reparos en bajarse la ficha, pero exigió al club una inversión millonaria en fichajes. Una petición que fue denegada y que trajo consigo las calabazas de Benítez.

El segundo intento de Gil Marín se centró en Luis Enrique que había cuajado un gran trabajo en el filial azulgrana, pero la Roma sedujo al asturiano. Otros nombres salieron a la palestra. André Villas-Boas, Simeone, que por entonces dirigía al Catania, pero se desechó su opción al entender que quizás era muy prematura su llegada. Seis meses después, la zona noble rojiblanca entendió que sí que había llegado el momento del aterrizaje del Cholo.

Dos años y otro opcional, el contrato de Caparrós

Fue entonces cuando la alternativa de Caparrós ganó enteros. Su agente, Gorka Arrinda, llegó a estar en el Vicente Calderón a primeros de junio en una reunión que no se celebró en el estadio sino en un restaurante al detectar el agente la presencia de periodistas en la Puerta 8 del recinto por donde se accede al parking.

Todo hacía indicar que Josquín Caparrós era el elegido pues se llegó a apalabrar verbalmente su contratación por dos años y uno opcional a expensas del O.K. de Gil Marín que finalmente no se dio. El de Utrera puso como condición que Luciano Martín y Javier Reyes, su segundo y preparador físico, le acompañaran en su aventura en el Atlético.

Un sí que no llegó a darse. De manera paralela, Caminero intensificó los contactos con Manuel García Quilón, representante suyo en su época de futbolista, y de Gregorio Manzano. El jienense, que ya dirigió al Atlético en la 2003-04 en la que se quedó fuera de la UEFA por un gol fue finalmente el elegido. Manzano firmó por un año. No llegó con Gonzalo Hurtado, su segundo de confianza, sino que tuvo a Baraja y Vizcaíno, representados por Quilón en su época de jugadores, como miembros del cuerpo técnico colchonero. Un Manzano que no llegó a cumplir su contrato y que dejó a Caparrós sin dirigir al Atlético. Seis años después, el de Utrera, el mejor colocado en las quinielas para sustituir a Del Bosque se ha vuelto a llevar un chasco.

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