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Ahora sí que es el Paseo de Los Melancólicos

El Paseo de Los Melancólicos no volverá a ser el de antes.  Le han arrancado una parte suya. De su idiosincrasia. Que le ponía en el mapa en la capital. En el Distrito de Arganzuela. Por ser un lugar de referencia. Por sus aceras y calles adyacentes corría un sentimiento. Territorio colchonero.

Aunque a simple vista está ahí, el Estadio Vicente Calderón, su vecino más glamuroso del Paseo de Los Melancólicos se ha mudado. Una presencia virtual, ya que será carne de cañón de una demolición controlada a medio plazo. Triste y cruel final para tan histórico edificio. Cuyo interior permanece inerte. Ya no tiene vida.

Una vida que daban sus 55.000 moradores cada 15 días o en citas nocturnas de entresemana cuando tocaba. Y que repercutía en el Paseo de los Melancólicos. Una vía que rompía con su rutina. Para unos, tranquila. Para otros, aburrida y anodina. Sus aceras y calles cercanas se dejaban contagiar por la algarabía, el bullicio de una marea humana que irrumpía y pisaba el cemento para ver al Atleti de sus amores. Al Estadio Vicente Calderón.

Disparidad vecinal en el Paseo de Los Melancólicos

Las horas previas y los 90 minutos de cada partido de turno daban calor y color a un Paseo que para nada tenía de melancólico. Era risueño, divertido, pasional, ruidoso. Luego, dependiendo del resultado final le ponía un tinte festivo o tristón al Paseo.

Entre la vecindad, disparidad de criterios. Hay quienes extrañarán el vaivén de gente los fines de semana. “Ya estábamos acostumbrados a que un día del fin de semana el barrio se revolucionaba con el fútbol. No nos quedaba otra. Lo teníamos asumido. Ahora que se han ido para siempre uno se queda con una sensación extraña. Les echaremos de menos“, mantiene Matías. Jubilado y vecino del Paseo de Los Melancólicos.

Bar Paseo Melancolico

 

A su lado, Germán, otro jubilado y residente en el Paseo, tiene otra visión. “No es por nada contra el Atleti, pero vamos a poder quitarnos toda ese ruido acústico. Era insoportable, antes, durante y después de los partidos. Era antediluviano que un estadio de fútbol estuviese situado al lado de casas. Para los que vivimos cerca esto ha sido un tormento. Ojalá les vaya bien en su nueva ubicación”.

Bares en el Paseo de Los Melancólicos, alto riesgo

Otros que se quejan en el Paseo de Los Melancólicos y calles cercanas son los dueños de los establecimientos. De bares y cafeterías en concreto. “La marcha del Atlético va a suponer la ruina para muchos negocios. Ya ha habido bares que se han traspasado para la creación de otros negocios. Incluso alguno se planteó la posibilidad de abrir uno cerca del Wanda Metropolitano. Pero a corto y medio plazo se cerrarán más”, apunta José Carlos, camarero de un bar cercano al Vicente Calderón.

“Dese cuenta de que el negocio de todos los bares de la zona estaba encauzado a los días de partido. Durante la semana no hacíamos nada de caja.  Escaso público. Todo eso cambiaba cuando había partido entresemana o en uno de los días del fin de semana”, manifiesta con cierta nostalgia.

Tomás, un colega, lo tiene claro. “Lo vamos a pagar los bares que estamos más cerca del Vicente Calderón. Estamos abocados al cierre. Sin el campo esto ha perdido vida, movimiento y futuro laboral. No hay visos de poder mantener a flote un tipo de negocio así. Encima, con el tiempo, llegarán las inevitables obras. Al Atleti le irá muy bien, pero a nosotros… Cuando empiecen a jugar allí tendremos envidia de los bares de la zona. Gente de aquí, de fuera de Madrid. Riadas de personal. Alegría y dinerito“, señala.

Los tenderetes del Paseo de Los Melancólicos

Hay otros que les va a tocar cambiar el Paseo de Los Melancólicos, Paseo de las Acacias, Plaza de Pirámides por la Avenida Luis Aragonés y calles adyacentes. Nos referimos a los tenderetes de bufandas, banderas o de pipas y frutos secos. A Ramón no le queda otra que adaptarse a los tiempos. “Uno se había acostumbrado a venir aquí, montar el puesto. Ya era por comodidad o por rutina. Ahora, no queda otra que irse para allá. Empezar de cero. Pedir la autorización pertinente, pagar y seguir con la venta.”, dice.

Mientras, Remedios saca una lectura positiva al cambio. “Adaptarse a los nuevos tiempos. Renovarse o morir. A buen seguro que habrá material nuevo. Bufandas o camisetas conmemorativas  del nuevo estadio y eso se traducirá en ventas”.

Tenderetes Paseo Melancolicos

 

Dejamos atrás el Paseo de Los Melancólicos. Ya buscaremos una excusa para volver a pisar su pavimento. Y cuando lo hagamos, seguro que un reguero de nostalgia y melancolía nos dominará. A buen seguro que haremos un viaje en el tiempo.

 

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