Diego Costa vuelve, firma las tablas en San Mamés y tiene un precioso gesto

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@Atleti

Con el freno de mano echado. Como casi siempre en lo que va de temporada lejos del Wanda. El Atleti volvió a la nueva realidad, una extraña Liga de 11 partidos, con las mismas virtudes y defectos previos al parón. Empate a uno en La Catedral frente a un Athletic correoso y peleón. Como se esperaba.

Una vez más, los del Cholo Simeone comenzaron el encuentro a verlas venir. Que el conjunto vasco llevara el peso y el desgaste para hacer de la fortaleza defensiva colchonera el paso previo al ataque. Una vanguardia en la que aparecían Diego Costa y Marcos Llorente. El héroe de Anfield cambió de rol y actuó de media punta. Notable alto para Marcos.

Pocas ocasiones. Carrasco, también titular, la tuvo antes de una gran parada de Oblak -al esloveno no le afecta parón alguno- y el tanto de Muniain. Una buena jugada del cuadro bilbaíno pero con rocambolesca resolución. La pegó el navarro, rebotó en la pierna de Thomas y el esférico volvió a la pierna de Íker y gol. Jan no pudo hacer nada.

Rápida respuesta colchonera

Dos minutos después, en el 37, Diego Costa aprovechó un balón filtrado por Koke para poner la igualada en el marcador. El de Lagarto batió a Unai Simón por abajo y con tranquilidad. Se fue a la banda y allí le dieron una camiseta colchonera con el nombre de Virginia, de apellido Torrecilla. Tanto dedicado a la jugadora internacional del Atleti recientemente operada de un tumor cerebral. Virginia respondió rápido en redes sociales.

Un bonito gesto, como también lo fue ver a los dos capitanes depositar un ramo de flores en un asiento negro en el despoblado de San Mamés. Homenaje a las víctimas de esta inesperada y cruel pandemia. Quizá lo más vistoso de un partido en el que se acusó la inactividad pero en el que no faltó intensidad. Con Raúl García en su papel. El que a veces echa de menos el Cholo en su equipo.

Volviendo al choque, segunda parte con un Atleti más reconocible, más metido. ¿Nos suena esa tardanza en aparece en las citas? Simeone movió con premura piezas de su coche. A los 75 minutos ya había tocado el chasis, el motor y el morro. Pieza por pieza. Morata por Costa, Arias por Trippier, Lemar por Carrasco, Correa por Llorente y Herrera por Koke. Asier Garitano fue más prudente. Kodro saltó en tiempo de prolongación.

Mejor y con ocasiones en el segundo acto. El lateral colombiano tuvo la más clara en el tramo final. Pero Simón se lució. Un punto más, pero también dos menos. Quizá con la línea unos metros más adelante hubiesen cambiado las cosas. La misma historia antes del Covid-19. Toca sumar de tres en tres y la siguiente estación está a la vuelta de la esquina. El miércoles en Pamplona. Casi nada.

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