Del placer al sufrimiento contra el Levante (0-1)… pero la Champions se viste de rojiblanco

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Victoria tan importante como clara del Atlético en su visita al Levante. Un 0-1 que afianza el puesto Champions del Atleti (tercero en solitario en la tabla) y que responde a la más pura esencia colchonera. De poder sentenciar el choque tanto en la primera como en la segunda mitad -más ocasiones que el 0-5 en Pamplona- a sufrir como bellacos al final. Y con un Joao Félix que debe reflexionar. Un tanto egoísta, un tanto fallón.

El cuadro colchonero daba inicio al choque con la intención de aprovechar el nuevo tropiezo del Sevilla. Ganar para quedarse tercero en solitario y mantener distancias con el nutrido y peligroso grupo perseguidor. Enfrente, un consolidado Levante que había sumado en todos los partidos post parón. Dos empates y un triunfo. Conocieron la derrota.

Simeone tiró de rotaciones para tener fresca a la tropa. Lo más llamativo, la ausencia de Giménez y, sobre todo, la de Joao Félix. Diego Costa y Marcos Llorente, en la vanguardia del conjunto del Metropolitano. Y fue el madrileño el que personificó las intenciones colchoneras. A por el partido de inicio. Sin concesiones.

Espectacular primera parte rojiblanca. Llorente se marcó una jugada de altura para que entre Diego Costa y Bruno llegarán el primer y único gol. Antes ya había destacado, y mucho. Se desató una tormenta de juego rojiblanca que no tuvo reflejo en el marcador. Thomas y Costa las tuvieron para ir al descanso con el partido decidido. Pero no.

Perdonar y perdonar

Segunda parte en la que los de Simeone pudieron sellar los tres puntos sin problema. Pero con un matiz. En el primer acto no hubo noticias del Levante, pero sí en la reanudación. El choque se convirtió en un toma y daca con más presencia rojiblanca, traducida en ocasiones meridianas, pero con el cuadro valenciano asomándose al balcón del aburrido hasta entonces Jan Oblak.

Thomas marcó un golazo bien anulado por el VAR, Koke -otro gran partido del vallecano- no definió una gran triangulación y abrimos el capítulo Joao Félix. El portugués entró en la segunda mitad. No estuvo fino, ni en la asociación ni en la definición. Un disparo sin peligro desde la frontal del área cuando tenía a Diego Costa más solo que la una. No recordó que en Pamplona la generosidad fue del delantero de Lagarto…

Y un disparo se le fue al limbo, a la grada del estadio olímpico Camilo Cano, cuando se cantaba el segundo del Atleti. El de la tranquilidad. Para nada. El equipo de Paco López aprovechó el carrusel de cambios para dar más profundidad a su equipo. Mucha más. Borja Mayoral tuvo la más clara para empatar. El remate de cabeza se marchó por poco de la meta de Oblak. Un guardameta que ha recuperado la sana costumbre de dejar inmaculada su meta.

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