22 de junio, día internacional de los penaltis: desde las lágrimas de Eloy a la alegría con Cesc Fábregas

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Cesc Fábregas, después de marcar el penalti decisivo que cambió la historia de España.

Hoy es 22 de junio. Un día normal, como otro cualquiera, de los primeros de cada verano. En lo futbolístico siempre está ligado a competiciones de selecciones, o mejor dicho, casi siempre, ya que este año, por la pandemia de coronavirus, aún se están disputando las ligas domésticas de cada país.

Pero lo normal es que por estas fechas, la selección española esté inmersa en Mundial o Eurocopa, siempre que hayamos superado las primeras rondas de la competición, cosa que no ha sucedido desde que Del Bosque dirigió al combinado nacional camino a su segunda Eurocopa consecutiva, allá por 2012.

Se da la curiosísima circunstancia de que el 22 de junio quedará para siempre ligado a la historia de la selección española por un hecho peculiar: hasta cuatro eliminatorias se decidieron por penaltis en una fecha como ésta. Y no ganamos todas, ni mucho menos.

Mundial 86: Eloy nos hizo llorar de madrugada

En aquel Mundial de México, España había jugado como pocas veces en su historia. En el cruce de octavos, el combinado nacional se deshizo del equipo más en forma del campeonato, la Dinamarca de Laudrup. Cuatro goles de Butragueño en Querétaro fueron fundamentales para conseguir un 5-1 histórico que hizo que los españoles, después del fiasco como local en el Mundial 82, volviéramos a soñar con un gran triunfo.

El rival de cuartos fue Bélgica en Puebla. Los diablos rojos eran una gran selección, pero España, subcampeón de Europa por aquel entonces, era favorita. Los 90 minutos del encuentro concluyeron con 1-1 en el marcador, con un gol de Juan Señor en los minutos finales y, tras una prórroga sin goles, llegaron los penaltis.

Eran las dos de la madrugada y nadie en España podía conciliar el sueño. Decenas de millones de compatriotas frente al televisor esperando la gran alegría del año. Y no. Todo salió al revés. El mítico portero belga Jean Marie Pfaff detuvo el primer penalti español, lanzado por el asturiano Eloy Olaya, y Zubizarreta, gran portero, pero no a la hora de parar penaltis precisamente, fue incapaz de detener ninguno de los lanzados por los belgas. España, a casa en cuartos de final, un 22 de junio.

Euro 96: Otra derrota en Wembley

Javier Clemente pasó a la historia de la selección española más por sus polémicas y su juego eminentemente defensivo que por otra cosa. Sin embargo, las selecciones que él dirigió rayaron a buen nivel tanto en el Mundial de Estados Unidos en 1994 como en la Eurocopa celebrada dos años después en Inglaterra. En ambas ocasiones, sendas actuaciones arbitrales dejaron al combinado nacional fuera del torneo.

No es bueno para nuestra salud abundar en el recuerdo de la nariz sangrando de Luis Enrique después del codazo de Tasotti en los cuartos de final de Boston. Pero es que en Wembley, en los cuartos de final de la Eurocopa ante la selección anfitriona un 22 de junio de 1996, la injusticia también fue manifiesta.

Aquella tarde, Clemente alineó a Zubizarreta, Belsué, Alkorta, Nadal, Abelardo, Sergi, Hierro, Amor, Manjarín, Kiko y Julio Salinas. Un gol legal anulado a este último a la media hora de juego afectó en el juego a una selección española que fue muy superior a Inglaterra. Con 0-0 en el marcador y sin movimiento en la prórroga se llegó a los penaltis. Otra vez fatídicos. Hierro mandó uno al larguero y Seaman le detuvo el último a Nadal. De nuevo, a casa.

Japón y Corea 2002: Después del robo de Al-Ghandour

También era 22 de junio aquel sábado de 2002 en el que España se despidió del Mundial que organizaron Japón y Corea del Sur. Fue una mañana dolorosísima aquella. El combinado que por aquel entonces entrenaba José Antonio Camacho se veía, por primera vez en su historia, con un pie en las semifinales del torneo mundialista. Quedaba deshacerse del correoso equipo coreano en cuartos y empezaríamos a soñar.

Pero en el camino se cruzó un árbitro de dudoso nivel, el egipcio Al-Ghandour, que anuló dos goles a España, uno a Helguera al comienzo de la segunda parte y otro, sangrante, a Morientes, en el descuento. Solo aquel colegiado creyó que el balón centrado por Joaquín, sí, sí, el mismo Joaquín que sigue marcando goles en el Betis a sus 38 años, había superado la línea de fondo antes de llegar a la cabeza de Morientes. Sin duda, uno de los atracos más desquiciantes de la historia de los Mundiales.

Con el equipo completamente indignado y desmoralizado, el partido llegó a la definitiva ronda de penaltis. Un único error, el de Joaquín, dejó a España fuera del Mundial en una mañana que difícilmente podremos olvidar nunca los aficionados al fútbol.

Suiza y Austria 2008: El día que Casillas y Cesc cambiaron la historia

Afortunadamente, no todos los 22 de junio son tristes para los futboleros españoles. El de 2008 fue, sencillamente, glorioso. Luis Aragonés había llegado a la fase final de la Eurocopa de Suiza y Austria con muchas dudas en el equipo. Pero esas sombras solo se dejaban ver de puertas para adentro porque los jugadores estaban convencidos de que algo grande iba a suceder en aquel mes glorioso.

Luis había dado el poder a los jugones y Xavi tomó el mando de las operaciones. El 22 de junio España se enfrentaba a todos sus fantasmas. No superaba unos cuartos de final desde Francia 84 e Italia era la máxima especialista en dejarnos fuera de todos los torneos.

En el Ernst Happel de Viena, España formó con Casillas, Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila, Marcos Senna, Xavi, Iniesta, Silva, Villa y Fernando Torres. Cesc Fábregas, más tarde decisivo, entró a la hora de juego en lugar de Xavi. Con 0-0 después de 120 minutos de juego se llegó a la tanda de penaltis. Era un domingo por la tarde y hacía calor.

Villa comenzó marcando y Grosso igualó el tanteo. Cazorla emuló a su paisano asturiano y Casillas realizó su primer milagro deteniendo el lanzamiento de De Rossi. Senna amplió la ventaja y Camoranesi la redujo. Dani Güiza falló y dio opciones para que los italianos igualaran, pero el santo Casillas le paró el penalti a Di Natale. Cesc Fábregas, uno de los más jóvenes de la convocatoria de Luis Aragonés, con solo 21 años, se dirigió al punto de penalti y millones de españoles contuvimos la respiración. Marcó y aquel gol dio paso a los 4 años más gloriosos de la historia del fútbol español. Y también fue un 22 de junio.

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